Lo que otros dicen y hace feliz.


Ta tête, ton geste, ton air
Sont beaux comme un beau paysage ;
Le rire joue en ton visage
Comme un vent frais dans un ciel clair.

Le passant chagrin que tu frôles
Est ébloui par la santé
Qui jaillit comme une clarté
De tes bras et de tes épaules.

Les retentissantes couleurs
Dont tu parsèmes tes toilettes
Jettent dans l’esprit des poètes
L’image d’un ballet de fleurs.

Ces robes folles sont l’emblème
De ton esprit bariolé ;
Folle dont je suis affolé,
Je te hais autant que je t’aime !

Quelquefois dans un beau jardin
Où je traînais mon atonie,
J’ai senti, comme une ironie,
Le soleil déchirer mon sein ;

Et le printemps et la verdure
Ont tant humilié mon coeur,
Que j’ai puni sur une fleur
L’insolence de la Nature.

Ainsi je voudrais, une nuit,
Quand l’heure des voluptés sonne,
Vers les trésors de ta personne,
Comme un lâche, ramper sans bruit,

Pour châtier ta chair joyeuse,
Pour meurtrir ton sein pardonné,
Et faire à ton flanc étonné
Une blessure large et creuse,

Et, vertigineuse douceur !
A travers ces lèvres nouvelles,
Plus éclatantes et plus belles,
T’infuser mon venin, ma soeur !

                                              Beaudelaire, Les fleurs du mal

Terminé de leer a Svevo y me di cuenta de que probablemente todos somos hipocondriacos. En mi caso, la hipocondria se manifiesta con dolores de cabeza, dolores musculares, punzadas en el pecho, punzadas en el estómago, en realidad no es que esté enferma de algo, es que necesito estar enferma. En el momento en que Zeno acude al doctor Paoli, por un momento, después de ver el color negruzco que obtiene su orina bajo el análisis del médico, cree que tiene deabetes. En ese preciso instanter se siente más sano que nunca, porque gracias a esa enfermedad faltal se da cuenta de que no estaba enfermo. Así pues, abraza su malestar con toda la alegría del mundo “La enfermedad real era tan simple: bastaba con dejarla hacer… El enfermo come o bebe mucho y no padece grandes sufrimientos si trata de evitar los bubones. Después se muere en medio de un dulcísimo coma”. Esa felicidad se presenta como una cura a la angustia de morir, de envejecer, de provocarse la muerte “fumando como turco”, de responsabilizarse por el malestar propio.

   Creo que esa es la explicación de las cosas que me invento, quizás todos estos malestares están sólo en mi cabeza, son imaginarios y los siento realmente porque necesito que me digan que tengo algo para dejar de sentir que estoy loca.

Supongo que todos tenemos un poco de maniáticos; la manía, contrario a lo que parece, es un instrumento para develar verdades ocultas, como está:

“El vino conlleva un gran peligro, en especial porque no saca a la luz la verdad. Es más: revela todo lo contrario a la verdad. Del individuo revela, en especial, su historia olvidada y no su actual voluntad, trae caprichosamente a luz todas las ideas descabelladas con las que en épocas más o menos recientes se encandiló y que ahora ha olvidado,  pasa por alto las tachaduras y lee todo lo que todavía es perceptible en nuestro corazón. Y, como bien se sabe, no hay modo de borrar radicalmente lo que en él está escrito, como se hace con el giro equivocado de una letra de cambio. Toda nuestra historia siempre resulta legible y el vino grita, desdeñando lo que luego la vida le agrega.”

Siempre hay un párrafo exacto para cada acontecimiento. 

“On les voyait marcher le long des vitrines, leur torse droit légèrement projeté en avant, leurs jambres raides un peu écartés, et leurs petits pieds cambrés sur leurs talons trés hauts frappant durement le trottoir”