El corazón, como todo músculo del cuerpo humano, se va curtiendo con el tiempo y probablemente también se le van haciendo callos por el uso y los golpes. Creo que eso provoca que las personas se vayan haciendo más y más duras y demuestren mucha más indiferencia conforme pasa el tiempo. De esta forma trato de explicarme el activismo juvenil de mis padres y su indiferencia actual hacia la realidad. Sin embargo también me pregunto si esta indiferencia no será más bien una negación en la que uno cierra los ojos para no ver nada y seguir tratando de ser feliz.
En el caso de las relaciones amorosas sucede la misma situación, llega un momento en que el corazón se vuelve fuerte y ya no provoca lágrimas después de sufrir otro golpe, la capa gruesa que lo cubre hace imposible que se sienta el dolor. Pero también en este caso me pregunto si no es que en lugar de indiferencia, lo que sucede es que uno se niega a ver las cosas porque es más fácil seguir fingiendo ser feliz.