Llevo dos semanas sin poder escribir, ni leer, ni concentrarme en la tesis. Atribuyó esto a un inesperado cambio en mi rutina diaria de lectura que me hizo perder el camino, sin embargo, empiezo a considerar que también hay un problema con Sade. Debo confesar que su literatura no me parece sublime en lo más mínimo; leer las obras que me encargó mi asesora me resultó pesado y doloroso por varios motivos: en primer lugar por la aburrida repetición de las mismas escenas orgiásticas durante cientos de páginas, en segundo por la violencia enferma ejercida por los personajes, por la exagerada escatología de las perversiones. En definitiva, no es nada placentero pasar tres meses de tu vida al lado de los personajes de este tipo, y debo aclarar que mi asco no proviene de un puritanismo escondido (tendría que estar idiota para ser puritana y hacer mi tesis sobre Sade) no, mi asco proviene de la ligera chispa de realidad que se encuentra en esos escritos repetitivos y carentes de belleza. Encontrar actitudes reales en esas parodias criminales es lo más duro que me ha pasado, descubrir en un texto no la belleza de la vida, sino el horror de ser humano. Todo eso me ha complicado bastante el ánimo, de repente veo partículas sadeanas en las personalidades de la gente que me rodea, en la gente que está en el poder, en mi familia, hay que ser sinceros, esto le da en la madre cualquiera, por lo menos a cualquiera con un corazón de pollo. 

En fin, creo que esa es la verdadera razón del por qué no he podido retomar la tesis, espero superar esta putrefacción emocional en algún momento antes de que comiencen las vacaciones.