Creo que hay algo en el aire que poco a poco está envenendo a la gente que quiero, es un virus, y se llama tristeza. Al parecer el bicho se encuentra en el aire y es producido por una tragedia, se introduce en el cuerpo de la persona más cercana y comienza a expandirse. Yo los he visto, sus ojos me dicen que tienen tristeza, esa sombra que se posa en ellos me dice que algo cambió, ese brillar acuoso, esa pesadez en la expresión. Es evidente que su dolor es insoportable, es un dolor de duelo, es una tristeza de extrañar. No se cómo combatirlo y eso me provoca algo de impotencia.
mai 2008
mai 23, 2008
mai 20, 2008
No poder escribir me resulta doloroso. Cuando camino por la calle siempre tengo ideas para comenzar a escribir, siempre surgen imágenes que me provocan el deseo de ponerlas en palabras; pero cuando estoy frente a la máquina mis pensamientos no pueden atrapar esas imágenes, no pueden concretar esas ideas que me gustaría construir con palabras, ese fenómeno me resulta doloroso. Todos los días intento desahogar ese nudo en el cerebro, por alguna extraña razón nada de lo que escribo me parece concreto. Incluso al redactar ensayos he llegado a sentir ese entumecimiento, la desesperación de tener algo en la cabeza y no poder plasmarlo con la nítidez que deseo; la última vez corregi mucho el texto y aún así sigo sin estar satisfecha, las palabras me parecen poco exactas, el ritmo me suena pesado, al leer en voz alta me tropiezo siempre con algo, una oración, una palabra, una coma, ¡como odio esos tropiezos!. Sin embargo creo que debo seguir intentando, a pesar de que me resulte en extremo doloroso no tener el tiempo, la mente, o el lugar… sé que sigo recolectando escritos en mi mente.