No puedo decir que soy feliz, y no puedo decirlo porque simplemente no lo siento. Ultimamente, cuando estoy sola, acostumbro ponerme a pensar en esa felicidad que no tengo y que no puedo alcanzar. Algunas veces pienso que sería más feliz si me sientiera bien fisicamente, o que sería más feliz si no tuviera que trabajar y fuera estudiante de tiempo completo, también pienso en que el amor debería llenarme de satsifacción, sin embargo sólo me llena de miedos, inseguridades, celos y tristeza. 

¿Cómo deshacerme de esas cosas que me atormentan todos los días? Cuando hablo de mis demonios es porque realmente los tengo, esos demonios no me dejan vivir en paz, me llenan de rencores, me hacen recordar lo que me han hecho sufrir, me hacen envidiar lo que no tengo. Y el resultado de todo esto es el aislamiento, cuando estoy rodeada de gente finjo ser amable, finjo ser feliz y desprecupada, pero todos los días, cuando voy camino al trabajo o cuando regreso a mi casa, esos rencores vuelven y lo peor de todo es que yo, en lugar de alejarlos, los alimento con los recuerdos más nefastos que pueda encontrar.