Hay momentos en los que simplemente uno debe aceptar la derrota y suplicar piedad. El viernes pasado estuvimos jugando ajedrez y bebiendo extrañas cervezas de… ¿un litro?, la cabeza de repente como que se empezó a alejar, empezó a desdoblarse en mil partes incompletas, a dividirse entre la estrategia de ese juego que parecía estar perdiendo y ese otro juego que ya había perdido siete años atrás. Sí, precisamente es como eso, es como jugar una partida de ajedrez estando borracha y deprimida, crees que estas poniendo atención pero no es cierto, crees que ora si ya le vas a ganar y resulta ser que nada más la cagaste, crees que vas avanzando y en realidad vas perdiendo cada uno de los integrantes de tu ejército, hasta que te quedas totalmente sola. El ajedrez es uno de los tantos traumas que dejó esa antigua batalla que siete años atrás desintegró mi regimiento; los sobrevivientes hemos seguido al pie del cañón, pero pues… es precisamente como jugar una partida de ajedrez estando borracha, la cabeza comienza a hacer asociaciones y ni pone atención aquí ni allá, hasta que un momento se da cuenta de que ya se chingó y decide dejar de pensar. La primera batalla la luché dignamente, hasta el último recurso, porque estaba lúcida, porque tenía los ánimos de luchar, pero las siguientes las dejé perder, hasta el punto en el que comencé a odiar ese juego, el agotamiento me ganó, me ganó la cabeza que nada más no deja de pensar en los restos del regimiento, en la soledad de un rey acorralado. Sí, simplemente es como eso, hoy declaro que simplemente el agotamiento me ha vencido, me declaro derrotada y no me importa que me tachen de débil, esta batalla que comenzó hace siete años ha terminado conmigo… por lo menos por el día de anteayer, el día de ayer y el día de hoy.
septembre 2007
septembre 17, 2007
septembre 11, 2007
En un día normal se levanta a las seis de la mañana y prende su pantalla plana para ver el noticiario con Carlos Loret de Mola. Ve y escucha las noticias con una indiferencia cotidiana, sólo le interesa saber cosas que pueda comentar después en alguna plática con algún cliente o con algún conocido. Si Carlitos dice que la situación del país está muy mal, él reproduce sus palabras como si salieran de su propia cabeza, si Carlitos dice que es una pena que las comunidades más afectadas por los huracanes siempre sean las de los pobrecitos que viven en las comunidades alejadas, él asiente con la cabeza y piensa en lo desagradable que debe ser vivir bajo esas condiciones. En fin, al salir de su casa, con dirección al trabajo, en su Jetta 2006, va pensando en los clientes a los que va a ver, va haciendo cuentas en su cabeza, las deudas, el dinero, las deudas, el dinero, piensa en que desea realmente comprar una pantalla mas grande, en que realmente le gustaría tener un Peugot convertible con asientos de piel, de esos que te hacen sentir como si volaras. Piensa en esos zapatos que vio en Plaza, en las deudas, en el dinero, piensa en que el próximo fin de semana la va llevar al cine VIP a ver la nueva película de Kevin Costner, después de una semana de tanto trabajar se va merecer una salidita. Al llegar al trabajo se pone a comentar del mal clima, ¿qué feo está el día no?, y eso que a nosotros nada más nos toca el tráfico, pero los que están en las comunidades apartadas siempre sufren más, ya ves como está de mal la cosa en el país ¿no?, que tengas buen día. Después de trabajar todo el día, de tener sus respectivos descansos para salirse a fumar un cigarrito, o a comprar alguna cosa en la tiendita para distraerse, regresa a casa donde ella lo espera. Se platican un poco de cómo les fue el día, piensan en lo cansados que están y en que el viernes se van a ir al cine. Se acuestan frente a la pantalla plana para ver la novela y entre cada anuncio piensan en que les gustaría tener una pantalla más grande, así, hasta que se quedan dormidos frente a la luz artificial.
septembre 9, 2007
Mi cuerpo ya no responde. Mi cabeza se niega a pensar. Mis ojos quieren permanecer cerrados. Me pesan las piernas. Tengo náuseas. No quiero fumar. No puedo beber. Trato de mantenerme despierta, algunas veces lo logro, en apariencia, mi mente está dormida todo el tiempo, con un cansancio extremo que no se me quita ni con chochos (literalmente) durante las últimas vacaciones dormí demasiado y no logré reponerme. Nunca en mi vida había experimentado esta desesperación, deseo leer y no me puedo concentrar, deseo mantenerme despierta y los ojos se me cierran, deseo concentrarme y mi cabeza se esfuma lejos… lejos… cada vez más lejos. ¿Qué es lo que pasa cuando la cabeza ya no puede controlar el cuerpo? es como una muerte chiquita, como volverse zombie.
septembre 2, 2007
“On les voyait marcher le long des vitrines, leur torse droit légèrement projeté en avant, leurs jambres raides un peu écartés, et leurs petits pieds cambrés sur leurs talons trés hauts frappant durement le trottoir”